Tal día como hoy...

28 de February

El «Edicto de Tesalónica», por TEODOSIO I, confirma el cristianismo como religión de Estado.


Por el «Edicto de Tesalónica» (Cunctos populos), promulgado, en la fecha, por el emperador romano de Oriente TEODOSIO I el Grande, se establece el catolicismo como religión de Estado en el Imperio, terminando con los últimos restos de paganismo y constituyendo el final de la evolución del Imperio romano enteramente cristianizado. Dice el decreto: «es voluntad de los emperadores que todos profesen la religión que Pedro transmitió a los romanos y es la profesada por Dámaso. Creemos en una sola divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, con idéntica majestad y Santa Trinidad». El emperador se sitúa con claridad en la fe de Nicea y prepara el tema que se debatirá en el concilio convocado en Constantinopla para mayo de 381. Así, pues, quien erige al catolicismo como religión oficial del Estado es TEODOSIO I, ya que Constantino I se había limitado, con el «Edicto de Milán» en 313, únicamente a prohibir que se persiguiese a los cristianos y a ofrecer una libertad de culto.

No parece que la Iglesia salga ganando excesivamente con su entronización como religión oficial.


No parece que la Iglesia salga ganando excesivamente con su entronización como religión oficial. Al menos se perderá mucho del espíritu que reina entre los primeros cristianos. Al organizarse dentro del poder establecido, se instaura el poder de la jerarquía eclesiástica, se adquieren compromisos políticos e intereses materiales y todo ello va envolviendo en una confusa e interesada trama a aquellos primeros -y auténticos- ideales de la doctrina de Cristo: paz, amor, humildad, espìritu comunitario… Por ejemplo, serán condenados y perseguidos los cristianos que se declaren en contra de las armas y de la guerra, se prohibirán los matrimonios entre hombres libres y esclavas e incluso se autorizará que un cristiano pueda tener esclavos ¡y aun en determinados casos, matarlos!, etc.

FERNANDO I de Antequera en Barcelona se niega a pagar el impuesto del «vectigal»


A finales de febrero de 1416, FERNANDO I de Antequera que ha regresado enfermo de su viaje a Perpinyà para tratar con el papa BENEDICTO XIII, se encuentra en Barcelona. Los criados de su casa se niegan -en la fecha- a pagar el impuesto del «vectigal» que el Consell de Cent tiene establecido sobre los alimentos. Esta actitud promueve un gran descontento, dado que se considera una ofensa a los privilegios y a la autoridad del municipio. Los consejeros aprovechan una visita que tienen concertada con el rey para pedirle que pague el impuesto. FERNANDO I sigue opinando que ni él ni la reina deben pagar impuesto alguno.

Joan FIVELLER trata de convencer al rey de que pague el impuesto pero no lo consigue.


Reunido el Consell de Cent, éste en representación de la ciudad se reafirma en su derecho y decide hablar en términos muy duros al rey, aunque la documentación oficial no llega a explicar el desenlace del asunto. Parece que Joan FIVELLER, que es consejero y amigo del rey, trata de convencerlo de que pague el impuesto pero no lo consigue. Es posible que uno de los servidores del rey, pague el impuesto. La actitud de Barcelona, representa el triunfo momentáneo de unos privilegios que peligran ante el creciente poder real.

PEDRO, condestable de Portugal, es vencido en Calaf y Prats del Rei por las tropas de JUAN II.


PEDRO, condestable de Portugal hijo del infante Pedro de Portugal, domina los castillos de Forés, Barberá, Pau, Vallgornera y Centelles, pero, en la fecha, es vencido en Calaf y Prats del Rei por las tropas de JUAN II, donde el infante FERNANDO, que está a punto de cumplir los trece años, ayudado por el conde de Prades, ostenta por primera vez la dirección de las operaciones. En Prats del Rey es hecho prisionero el conde de Pallars, cabeza de los barones rebelados y general del ejército de la Diputación. Con este triunfo en la mano, JUAN II hace una oferta de perdón general y confirmación de los privilegios tradicionales que atrae a su lado a muchos catalanes.

Los REYES CATÓLICOS deciden conquistar el reino de Granada, último bastión del Islam peninsular.


Los REYES CATÓLICOS deciden conquistar el reino de Granada, último bastión del Islam peninsular. Los moros proporcionan el pretexto al haberse apoderado por sorpresa de Zahara, pequeña aldea situada en la frontera; los nobles andaluces reaccionan y ocupan, en la fecha, Alhama. Las dificultades de esta guerra de asedio pondrán de manifiesto las cualidades diplomáticas y militares de FERNANDO. El prestigio que dará a los monarcas la conquista del último reducto de la España musulmana, favorecerá el fortalecimiento de la autoridad real.

Es casi milagroso que el reino islámico de Granada, logre perdurar durante dos siglos y medio a la sombra inclemente de Castilla.


Es casi milagroso que el último reino islámico de España, Granada, logre perdurar durante dos siglos y medio a la sombra inclemente de Castilla. El milagro se basa en dos razones, una económica, otra estratégica. La económica: Castilla sangra a Granada. La sangre del moro es el oro que sigue llegando de Sudán, por vías africanas. Europa, en plena expansión comercial, está ávida de oro y las arcas de Castilla ingresan unas veinte mil doblas anuales en concepto de parias de Granada. Pero cuando Portugal interviene en África y desvía la ruta del oro hacia Lisboa, la gallina deja de poner huevos y los castellanos, siempre escasos de liquidez comienzan a pensar en la gallina misma, en sus sabrosas carnes, en la Alhambra, en las vegas, en los surcos de prietas hortalizas, en las aromáticas manzanas, en las verdes olivas, en las lujuriantes higueras, en el pan de higo, en las almunias, en las norias, en los puertos.

Tras haber fortificado la destruida ciudad de Concepción, Alonso de Ercilla descubre la Isla Grande de Chiloé en Chile


Tras haber fortificado la destruida ciudad de Concepción, Alonso de Ercilla descubre la Isla Grande de Chiloé en Chile, desde donde iniciará el retorno, dejando constancia del hecho en su poema épico La Araucana. La Araucana fue considerada por Cervantes como una de las mejores obras épicas en verso castellano que haya producido España y la salva novelísticamente del fuego a que fue sometida la biblioteca de don Quijote.

En Escocia, se celebra el National Covenantpresbiteriano, a consecuencia de la revuelta de la catedral.


En 1638, cuando Carlos I Estuardo quiso introducir en las iglesias de Escocia la nueva liturgia establecida por el obispo William Laud, los presbiterianos renovaron el Covenant. Así, pues, se celebra el National Covenantpresbiteriano, a consecuencia de la «revuelta de la catedral», causada por el deseo del rey Carlos I de imponer a los escoceses una nueva liturgia basada en el Book of Common Prayer inglés.