Se inaugura el I Concilio de Toledo, con representantes de toda la Iglesia Hispánica. Finalizará en el 400. En él se condena el arrianismo, la doctrina priscilianista de la inaccesibilidad del Hijo, según la cual la oración a Cristo sería inútil. Varios obispos acusados de priscilianismo se ven obligados a abjurar de dicha doctrina. Muchos de los cánones se refieren a las ordenaciones de los diversos ministros. Las obligaciones celibatarias se matizan y se extienden más. Se obliga a los clérigos a la asistencia diaria a misa. Las religiosas no pueden tener familiaridad con varones, ni asistir solas a banquetes, ni ir de visita a casa de los lectores, etc, etc. Por otra parte, se considera un gran error doctrinal dar autoridad y venerar otras escrituras que las que recibe la Iglesia Católica, creer en la astrología y en las matemáticas, execrar el matrimonio, etc. Conforme queda constatado en las actas del Concilio de Toledo del año 400 el Cristianismo, para esta fecha, ya se encuentra extendido por todas las provincias de la península e incluso en la islas Baleares.
Tal día como hoy...
07 de September
El testamento de ALFONSO I el Batallador es rechazado por los señores de Pamplona. Autonomía.
El testamento de ALFONSO I el Batallador, rey de Aragón y de Pamplona, es rechazado por los señores de Pamplona y en consecuencia, Pamplona recupera su autonomía. Gracias al apoyo de varios nobles, al del futuro conde Ladrón (señor de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, regiones que permanecerán en la órbita navarra), Guillermo Aznar de Oteiza, al del obispo pamplonés, Sancho de Larrosa, y al de otros nobles, es alzado al trono de Pamplona GARCÍA RAMÍREZ (1134-1150), conocido como el Restaurador, que es biznieto de García Sánchez III, rey de Pamplona ochenta años antes, y que aprovechará los momentos de confusión para segregar definitivamente a Navarra de Aragón. Los papas le niegan el título de rey por no haber reconocido las disposiciones testamentarias de su predecesor con lo cual más que monarcas serán considerados príncipes vasallos. Navarra queda encajada entre dos potencias como Aragón y Castilla viendo cortadas sus posibilidades de expansión hacia el sur.
Los nobles aragoneses reconocen y proclaman en Jaca como rey a RAMIRO II el Monje.
Los nobles aragoneses, ante la complejidad del cumplimiento de las disposiciones establecidas en el testamento de Alfonso l el Batallador, y ante el temor de que el rey de Castilla, Alfonso VII, reclame el cumplimiento del pacto de diciembre 1109 en el que se acordó, entre su madre, Urraca, y su padrastro, Alfonso I, que en caso de fallecer éste sin descendencia, su hijastro, o sea, ALFONSO VII de Castilla, heredaría el reino de Aragón, pasan por encima de todo y reconocen y proclaman en Jaca como rey a RAMIRO II el Monje (1134-1157), monje benedictino, único hermano del rey difunto, que ha sido abad de Sahagún, obispo de Burgos y Pamplona y, en estos momentos, es el abad de San Pedro el Viejo de Huesca y obispo de Barbastro. RAMIRO ha impugnado el testamento aduciendo que el reino no es un bien personal del monarca. En situación normal le hubiese correspondico a RAMIRO, heredar el reino, pero el pacto de 1109 trastoca todos los planes.
Divergente decisión adoptada por los nobles navarros y aragoneses a la muerte de El Batallador.
El sistema de honores establecido en todo el territorio (Pamplona y Aragón) para premiar la fidelidad y la ayuda militar, había fomentado la formación de una clase dominante cada vez más rica y autónoma, pero que no podía prescindir de la intervención del rey como elemento aglutinador de los intereses colectivos. En los amplios espacios conquistados por Pedro l y por Alfonso el reparto realizado de los dominios, muestra una clara tendencia a favorecer a los antiguos linajes aragoneses y a los barones de ultrapuertos, frente a un tratamiento mucho menos generoso dispensado a los nobles navarros y a gente nueva procedente del grupo de caballeros. Este rasgo puede explicar, quizá, la divergente decisión adoptada por los nobles navarros y aragoneses a la muerte de El Batallador.
Pese a su condición de monje, RAMIRO II se hace cargo inmediatamente de sus obligaciones como rey.
Pese a su condición de monje, RAMIRO II ante la situación creada por el peculiar testamento de su hermano, se hace cargo inmediatamente de sus obligaciones como rey.
Pamplona nombra rey a un descendiente de la rama dinástica que en otro tiempo les ha gobernado.
En Aragón, la protesta se desencadena con la noticia de que los de Pamplona han nombrado rey a un descendiente de la rama dinástica que en otro tiempo les ha gobernado. Si no se actúa de prisa, los aragoneses pueden dar por hecho que el que hasta ahora había sido un dominio de Aragón sobre Navarra se transformará muy pronto en lo contrario. ¿Pero qué se puede hacer?.
Las tres comarcas vascongadas retornan al reino al que originariamente pertenecieran: Castilla.
LOPE ÍÑIGUEZ ha prestado homenaje a Alfonso I y mientras él ha vivido ningún cambio ha parecido necesario. Pero a la muerte de éste, en la fecha, sin hijos, porque no ha vuelto a casarse, el señor de Vizcaya y su hermano Ladrón se apresuran a ofrecer vasallaje al nuevo rey de Castilla, ALFONSO VII, hijo de Urraca en su primer matrimonio con RAIMUNDO de Borgoña. Álava y Guipúzcoa hacen lo mismo. Parece pues resuelto definitivamente el problema: las tres comarcas vascongadas retornan al reino al que originariamente pertenecían.
Fallece Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y de Navarra, que ha resultado herido en el asedio de Fraga.
ALFONSO I el Batallador, rey de Aragón y de Navarra, que ha resultado herido en el asedio de Fraga, fallece a los tres días -en la fecha- en las proximidades de Poleñino, cerca de Huesca. Se dice que no ha perdido nunca una batalla, salvo la última. Sus restos son inhumados en el Monasterio de S. Juan de la Peña (Huesca). No tiene hijos porque no ha vuelto a casarse. Pero ha testado tres años antes, en octubre de 1131, en el sitio de Bayona. Como que no deja hijos ni sobrinos, sino únicamente un hermano, que se ha hecho monje, y algunos parientes lejanos en Castilla, que se han enemistado a causa de sus pretensiones sobre Navarra, da todo lo que tiene al Santo Sepulcro, al Hospital de pobres y al Templo de Jerusalén, a partes iguales. ALFONSO I deja su reino no a las comunidades sino a los lugares a los que sirven las distintas Órdenes; nada más en el suplemento se nombra a los caballeros de dichas Órdenes. Tres días antes de la batalla decisiva que cuesta la vida al Batallador, éste renueva su testamento. De manera que no hay posibilidad de discutir su validez. Pero parece que el difunto rey no ha previsto o no ha previsto suficientemente que Aragón se resistirá a su cumplimiento.
Las tres comarcas vascongadas retornan al reino al que originariamente pertenecieran: Castilla.
LOPE ÍÑIGUEZ ha prestado homenaje a Alfonso I y mientras él ha vivido ningún cambio ha parecido necesario. Pero a la muerte de éste, sin hijos, porque no ha vuelto a casarse, el señor de Vizcaya y su hermano Ladrón se apresuran a ofrecer vasallaje al nuevo rey de Castilla, ALFONSO VII, Álava y Guipúzcoa hacen lo mismo. Parece pues resuelto definitivamente el problema: las tres comarcas vascongadas retornan al reino al que originariamente pertenecieran.
ALFONSO II de Aragón firma un documento de intenciones con SANCHO VI de Navarra.
Durante los primeros años de su reinado, ALFONSO II de Aragón, ha continuado y ampliado la política de alianzas con ALFONSO VIII de Castilla, empezada por su padre, para ir contra Navarra. Esto le permite desarrollar su hegemonía en el sur de las Galias; pero, conseguida ésta, ve que un enfrentamiento con Navarra sólo favorecerá a Castilla. Atemorizado, pues, por ello y por la fuerza que va adquiriendo Castilla, cambia su política de amistad con ALFONSO VIII y firma -en la fecha- un documento de intenciones con SANCHO VI de Navarra. Poco después, este pacto se ampliará para dar entrada a León y Portugal.


