Durante casi veinte años del largo reinado de DIOCLECIANO, este emperador -en general- no sólo da libertad de culto a los cristianos sino que les abre el acceso a las más altas dignidades. Pero en Febrero de 303, acuciado por las constantes rebeliones en las provincias del Imperio, dejándose llevar por los consejos de su ayudante GALERIO, por los adivinos y por los sacerdotes paganos, DIOCLECIANO llega a la conclusión de que los cristianos son los culpables de todos sus males. Inicia en consecuencia, en la fecha, una persecución que tiene por objeto borrar al cristianismo del Imperio. La despiadada cacería comienza en Nicomedia, ciudad en la que el emperador reside con su corte; el obispo ANTIMO y los cristianos que ocupan puestos importantes son ejecutados, los bienes de la Iglesia confiscados y la gran basílica cristiana destruida. De allí la persecución se extiende a todo el Imperio. Debido a la persecución de cristianos y la destrucción en Roma de todos los escritos de la Iglesia llevadas a cabo por el emperador DIOCLECIANO en el año 303, hoy quedan muy pocas pruebas de la presencia de los primeros cristianos en la zona del monte Vaticano.
Tal día como hoy...
25 de February
DIOCLECIANO da orden de destruir las iglesias y quemar los libros sagrados o bien entregarlos.
En los tres primeros edictos, publicados a partir de esta fecha, por DIOCLECIANO, se da orden de destruir las iglesias y quemar los libros sagrados o bien entregarlos (Quienes los entreguen serán llamados «traditores» -de donde proviene la palabra «traidor»- según el sentido latino de «tradere», entregar). Sólo en la jurisdicción de CONSTANCIO Cloro -Galia y Bretaña- hay cierta tolerancia. Lo que se pretende por todos los medios, en un primer momento, es hacer apóstatas. Posteriormente, dentro de este siglo IV, los concilios de Elvira (306), Arlés (314), Ancira (314) y Nicea (325) se ocuparán de esta problemática.
Para sostener la guerra entre Francia e Inglaterra, ambos países gravan al clero con brutales impuestos.
Para sostener la guerra que enfrenta Francia e Inglaterra, necesitan urgentemente ambos países llenar las arcas del Tesoro, y no se les ocurre nada mejor que gravar al clero con brutales impuestos. El clero, naturalmente, apela al Papa, que es BONIFACIO VIII. Ante sus quejas y lamentaciones, BONIFACIO VIII promulga, en la fecha, la bula “Clericis laicos” por la que se prohibe, con excomunión, pagar los diezmos al rey sin permiso del Papa. Inglaterra y Alemania la acepta. Francia no. El papa amenaza al rey FELIPE IV de Francia con la excomunión si no da marcha atrás. La respuesta del monarca es embargar todo el dinero y objetos preciosos que de Francia salen hacia la Santa Sede con lo cual el Papa no puede percibir las rentas de la Iglesia en Francia. La situación se calma con las explicaciones que el Papa da a su bula. Como símbolo de la paz, es canonizado San Luis de Francia a petición de FELIPE IV.
Organización de un ejército por la Generalitat que se dirige hacia Lleida para liberar al príncipe Carlos. JUAN II lo pone en libertad.
La detención de CARLOS de Viana es considerada antoconstitucional y provoca la organización de un ejército por la Generalitat que se dirige hacia Lleida para libertarlo. JUAN II se retira a Aragón y desde allí ordena que el príncipe sea trasladado primero al castillo de Aitona, después al de Ascó y por fin, al de Morella. Catalanes y navarros se alzan en favor del príncipe CARLOS. Esta insurrección pronto llega a ser general y Juan II tiene que ceder y poner en libertad al príncipe el 25 de febrero de 1461.
PÍO V excomulga a la reina ISABEL I de Inglaterra mediante la bula Regnans in Excelsis.
PÍO V excomulga a la reina ISABEL I de Inglaterra mediante la bula Regnans in Excelsis y libera a sus súbditos católicos de la obediencia a la misma, aun a riesgo de martirio. Esta decisión del papa les viene muy bien a los protestantes ingleses en el poder, que ya tienen un motivo para perseguir a los católicos, declarándolos reos de alta traición. Los sacerdotes tienen que ocultarse o disfrazarse y en algunos hogares católicos se habilitan escondites para ellos. A los que se niegan a asistir a los servicios protestantes, se les imponen fuertes multas. Si un sacerdote osa celebrar la Santa Misa, se le encarcela por un año. Poco a poco, las cosas irán empeorando y ser católico llegará a ser un crimen. Celebrar la santa Misa, asistir a ella, confesarse o dar refugio a un sacerdote será delito de felonía.
WALLENSTEIN es asesinado por orden del emperador FERNANDO II de Habsburgo.
WALLENSTEIN no es un insensato y se da cuenta de que quince años de guerra -Guerra de los Treinta Años- no han conducido a un resultado que merezca semejante carnicería. Considera, pues, que lo mejor será una paz de compromiso, y trata de concertarla de modo que le garantice a él una posición de poder en Bohemia. Pero el intransigente emperador ?FERNANDO II no desea ni la paz de compromiso con los protestantes ni a un poderoso WALLENSTEIN en Bohemia. La mejor manera de evitar ambas cosas es mandar asesinar al general. El crimen se perpetra el 25 de febrero de 1634.
El consejero de la regente, el jesuita austríaco Nithard, abandona España.
Después de la muerte de Felipe IV, en 1665, don Juan José de Austria, hijo bastardo de Felipe IV, se convirtió en líder reconocido de la oposición al gobierno de la viuda de Felipe, la regente. Ella y su favorito, el jesuita alemán Juan Everardo Nithard, apresaron y condenaron a muerte a uno de sus servidores de confianza, don José Malladas. Don Juan, en respuesta, se puso a la cabeza de un levantamiento de Aragón y Cataluña, llegando a ver en él, la gran esperanza nacional. En especial es querido en Catalunya y otras zonas de la periferia por sostener que de allí, y no del centralismo castellano, llegará la salvación de España. En febrero de 1669, aprovechando la general antipatía contra Nithard, encabeza una marcha sobre Madrid que alcanza un éxito total obligando al valido -jesuita austriaco- a abandonar España el 25 de este mes y a refugiarse en Roma después de que la reina Mariana de Austria aprobase, asesorada por la Junta de Gobierno y el Consejo de Castilla, la demanda de expulsión exigida por don Juan José de Austria . Sin embargo Juan José no se aprovecha de su triunfo y nada obtiene para sí mismo, limitándose a esperar la mayoría de edad de Carlos II. Hasta que ella llega, se hará con las riendas del poder un arrivista aventurero llamado Fernando Valenzuela y Enciso.
Una vez recupera su posición en Madrid don Juan José de Austria propone a la regente la creación de una Junta de Alivio.
Una vez recupera su posición en Madrid don Juan José de Austria propone a la regente Mariana de Austria la creación de una Junta de Alivio, encargada de realizar el programa político por él diseñado. Las reformas planteadas abogan por una rebaja de las contribuciones y suavización de las medidas para su cobro; que se revaloricen las cualidades del ejército; que se mejore la administración de justicia; que se cuide mejor la educación del rey; que no se conceda el cargo de inquisidor general a extranjeros. Doña Mariana de Austria admite la mayor parte de las sugerencias. Don Juan fue, sin embargo, obligado a contentarse con el virreinato de Aragón.
Fallece en Berlín, FEDERICO I de Prusia.
Fallece en Berlín, FEDERICO I de Prusia.
A Federico I de Prusia le sucede su hijo FEDERICO GUILLERMO I (1713-1740) llamado el «Rey Sargento»
A Federico I de Prusia le sucede su hijo FEDERICO GUILLERMO I (1713-1740) llamado el «Rey Sargento» (siempre viste uniforme militar). Salvaje y violento, lúcido político, más parecido a su abuelo, el Gran Elector, que a su padre. Reforzará el absolutismo y el centralismo. Creará una organización administrativa muy rígida. Restablecerá la Hacienda Pública. Cobrará a la nobleza el impuesto territorial. Será ahorrativo hasta la avaricia. Apenas llega al poder, suprime la lujosa vida palaciega que había impuesto su padre fascinado por la Corte de Versalles. Tiene buen cuidado de no entrar en guerra (sólo tomará parte en la Guerra del Norte contra Suecia), pero constituye un formidable ejército en el que la instrucción incluye los mínimos detalles, instruyendo a los soldados con la máxima dureza, para convertirlos en máquinas de luchar. Logra poner en pie, de manera gradual, un ejército independiente de cualquier subsidio extranjero; con un contingente de 83.000 hombres sobre una población de 2.500.000 habitantes, este ejército es el cuarto de Europa, mientras que por su población, Prusia ocupa sólo el duodécimo lugar.


